miércoles, 13 de agosto de 2008

Adieu Voluntad

Hace 2400 años que el hombre teoriza acerca de “algo” llamado Voluntad. Desde Aristóteles, el hombre trato de aliarla a otros términos como libertad, autonomía, razón o agente. Esta nunca llego a un acuerdo y la voluntad siguió flotando y apareándose con una infinitud de términos más. Este fantasma fundo las teorías políticas, filosóficas y religiosas del hombre moderno. Ya que sin ella no existiría ningún sentido en nuestro accionar, desde el punto de vista de la Razón, ordenadora y autónoma. Que no permite en su “sustancia” ningún tipo de azar, ya que si lo permitiese se contradeciría a si misma (o por lo menos, contradeciría su definición tradicional). El hombre se arraigo a este término en su desesperada búsqueda de un orden, y a su vez en su propia capacidad para crearlo.Cada día que pasa esta palabra me huele mas rancia. Será porque en el siglo XX un judío austriaco comenzó a defenestrarla. Cortándole las patas y atándola un poco más al azar de la experiencia diaria. Siendo esta atadura su contradicción y Verduga. Freud postuló que la Voluntad no es “clara y distinta” sino que es “oscura y confusa”, como lo había indicado Descartes sin mucho éxito y solucionándolo con una moral provisoria (a la cual personalmente adhiero). Oscura porque hay algo en ella que no vemos y confusa porque tiene sus contradicciones teniendo en cuenta el “instinto de auto conservación” al cual “debería” respetar. Podemos adherir al constructo teórico de Freud y tomar la pulsión de muerte como contradictoria a la voluntad clara y distinta que se vino planteando, o podemos tomar la voluntad como no plenamente controlable y aceptar que nos lleva a un estado de equilibrio (muerte). Pero si aceptásemos cualquiera de estas alternativas estaríamos quitándole poder a este termino. Viviendo los días, uno se da cuenta de que la palabra “voluntad” va en decadencia, tanto como el muy alabado “sentido común”. Basta observar las noticias para darse cuenta que el “sentido común” o esta trastocado en algunos individuos o no existe, lo mismo para con la “Voluntad”. Creo que podríamos darle sepultura a la Voluntad, para abrirnos a pensar el accionar humano con otros términos. Y ordenar tanto la filosofía como la política y la religión desde otros ejes no tan gastados, ya que si en 2400 años no pudimos encontrarle lugar me suena de “sentido común”(este termino podría aun tener vigencia) encontrar otra herramienta donde poder saciar la angustia que surge en el ser, ocasionada por el caos y la contingencia. Adieu a aquella “cualidad” en la cual radicaba mi “Libertad”. Artistas estoy abierto a opciones.

Juan Pablo Rodriguez